“AIREAR EL VINO”

Airear, o dejar el vino respirar, es maximizar su exposición con el oxígeno. Al mezclarse con el aire, sus aromas se abren, suavizando su sabor y mejorando sus características. Todos los vinos tintos se benefician al airearse. Sin embargo, algunos vinos blancos, pudieran mejorar con una pequeña exposición al aire.

Los  vinos  mejoran  con  una exposición  al aire  de  unos  15 a 20 minutos. Pero si es joven, con un alto contenido de taninos, necesitará más tiempo (hasta 1 hora), para airearse. Los vinos de guarda de unos 18 años, o más, se benefician más al decantarlos y luego solo tendrán una pequeña ventana de  tiempo para airearlos, antes que su sabor comience a deteriorarse.

Para  que el vino respire, no basta descorchar la botella y dejarlo reposar por un tiempo, ya que en la botella no hay suficiente superficie de contacto que permita que  cantidades adecuadas de aire, entren en contacto con el vino. Se recomiendan las siguientes opciones para airear el vino:

Decantador: Se usa un decantador, o cualquier otro recipiente grande, de material inerte, que tenga una boca ancha en el tope para poder verter el vino con facilidad. La amplia superficie del decantador, es la clave para permitir que la superficie del vino haga mayor contacto con el aire. El decantado es un proceso y la aireación es solo una meta de ese proceso. La remoción de los sedimentos  de los vinos tintos de guarda, es la meta principal y más delicada, del decantador.

  La Copa de Vino: La de vino tinto, es la copa  más grande, más ancha y de mayor área de contacto de la superficie del vino con el aire de todas las copas de vino. Su superficie de contacto con el aire, por supuesto, menor que la del decantador. Pero la copa puede cumplir con la función de airear  el vino, si se usa adecuadamente.

Vierta el vino en el centro de la copa, con una caída de unos 15 a 25 cm, desde  el pico de la botella,  lo  cual  le permite  una aireación adicional.  Deje reposar el vino en un sitio tranquilo, alejado del ajetreo de la cocina.

  Aireador: Son instrumentos diseñados para airear eficientemente el vino, al vertirlo en la copa, o en decantador. Se coloca el aparato en el  tope de la copa de vino, o decantador y al verterlo, unas perforaciones  y canales en el aireador, permiten que el aire circule a través del vino, logrando  una más eficiente aireación.

Haga la prueba, deje que el aire haga su trabajo. Y disfrute más del vino!

Artículo publicado en la revista “Paladares Arte Gastronómico”

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