“LA CRISTALERIA DEL BAR”

La selección de la cristalería del bar, debe ser dirigida por la estrategia de mercadeo del establecimiento. Tanto la calidad, como la apropiada selección de vasos y copas, deben reflejar la imagen de la operación que se desea presentar a la clientela.

El tamaño de la cristalería seleccionada, debe relacionarse al tamaño del vertido (la cantidad estándar, usualmente en mililitros, que el establecimiento requiere se vierta para cada receta de tragos) establecido y por ello, incide en los precios que van a cobrarse por cada uno. La fijación de precios se relaciona tanto para el mercadeo, como para el control de la operación del bar. Desde el punto de vista de mercadeo, se necesita cristalería que muestre de manera atractiva, los tragos a servir. Adicionalmente, una selección apropiada de vasos y copas, va a determinar como los clientes perciben la relación precio-valor de los tragos. Esto se debe, a que ciertos tipos de cristalería pueden hacer que el trago se vea más grande, o de tal calidad, que amerite un precio más alto.

La cristalería también puede ser una importante herramienta de merchandising. Por ejemplo, un cocktail servido en una copa de estilo y con una atractiva decoración, puede llamar la atención de otros clientes, e incitarlos a pedir una bebida igual. La tendencia actual es la de actualizar y mejorar tanto la calidad, como el estilo de la cristalería. El uso de cristalería de alta calidad, en el ambiente apropiado, puede hacer que los clientes se sientan especiales. A veces, el simple hecho de mejorar la calidad de la cristalería en el bar, puede lograr que un incremento en los precios de las bebidas, sea aceptado por los clientes.

Desde la perspectiva del control de costos, la cristalería debe poder contener el tamaño del vertido específico para cada trago, sin que algunas mezclas como highballs, o screwdrivers, por ejemplo, queden muy fuertes o aguados. La cristalería, debe ser fácil de manejar y transportar, especialmente durante los períodos picos de ventas. Por ejemplo, las copas altas y delgadas, pueden verse atractivas, pero también es fácil que se caigan cuando se llevan en una bandeja.

Donde y como se va a almacenar la cristalería, es otro factor importante al momento de seleccionarla. Se requiere suficiente suministro de vasos y copas para atender la demanda de los clientes en los períodos pico del bar. No es bueno, que los bartenders tengan que sustituir un vaso adecuado para un tipo de trago, por otro no apropiado.

La cristalería es costosa; los bartenders y mesoneros deben ser entrenados en el manejo de los vasos y copas, de manera de reducir su rotura al mínimo posible. Por ejemplo, los bartenders deben usar cucharas de plástico para llenar los vasos con hielo, así como evitar el constante choque entre las copas y vasos. La cristalería no debe someterse a cambios bruscos de temperatura, a fines de evitar agrietamientos. Todo vaso o copa, con roturas o grietas, debe retirarse de inmediato. También es una buena práctica, rotar la cristalería, de manera que todos los vasos y copas se usen de manera regular.

Ya que la cristalería usada en servicio de bebidas se puede adquirir en una amplia variedad de formas y tamaños, la gerencia debe ser responsable de estandarizar los vasos y copas que se usen en la operación. Se recomienda el uso de distintos tipos de cristalería, que puedan intercambiarse para tragos diferentes.

Es importante una selección de copas de vinos y champagne, que ayude al cliente en experimentar el bouquet y sabor de los vinos que le sirven. Para estos casos, el tamaño de la copa es más importante que su forma. Se pueden usar copas estándar todo propósito de 8 onzas, con tallo, para servir vinos de mesa. Esta copa, en forma de tulipán, permite que los aromas del vino sean dirigidos hacia arriba. Como su nombre lo indica, pueden usarse para vinos tintos, blancos, o rosados. Así se elimina la necesidad de frecuentes servicios y sin embargo, permite que la copa sea llenada solo parcialmente, de manera de poder disfrutar su fragancia y bouquet.

Los aperitivos o vinos de postre, pueden servirse en copas de 3 a 4 onzas  y una copa flauta para champagne, tiene una capacidad de 5 onzas. Ya que el vino es juzgado no solo por su sabor, sino también por su color y claridad, solo deben usarse copas transparentes. Si se seleccionan copas todo propósito para el servicio del vino del establecimiento, o diferentes copas para cada tipo de vino, lo importante es reconocer que son los diseños y estilos más sencillos, los que mejor muestran el vino que se está sirviendo.

La selección adecuada de la cristalería, es un factor que incide en aspectos de merchandising y de control del bar…

Artículo publicado en la revista especializada en bebidas “Sensorial Magazine”

   Omar J. Hoyer. Cel: 0424-584.3976. e-mail: hoyero@gmail.com. Twittter: @hoyero
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